Bajo el Canal Road Flyover de Hong Kong se esconde un rincón místico donde tarotistas y gurús practican rituales de suerte y leen el futuro.
Hong Kong es conocida por sus rascacielos, su ritmo frenético y su modernidad extrema. Sin embargo, bajo una de sus arterias más transitadas, en la frontera entre el barrio de Wan Chai y Cause Bay, se esconde un lugar que parece suspendido en otro tiempo: el Canal Road Flyover Sitting-out Area, un punto de encuentro para quienes buscan respuestas espirituales, buena fortuna o simplemente una experiencia cultural fuera de lo común.
Un santuario urbano bajo el paso elevado
Ubicado bajo el Canal Road Flyover, cerca de la intersección con Hennessy Road, este espacio público se transforma cada día en un pequeño mercado espiritual.
Entre columnas de hormigón y el ruido constante del tráfico, se alinean modestos puestos con taburetes de plástico, altares improvisados, estatuillas, incienso y frutas como ofrendas. El contraste entre lo espiritual y lo urbano es, sin duda, parte de su encanto.

Tarot, feng shui y el famoso “Villain Hitting”
Aquí se puede encontrar una amplia variedad de prácticas tradicionales chinas y esotéricas. Desde lecturas de tarot y quiromancia hasta análisis de feng shui y lectura del rostro.

Pero el ritual más famoso es el “Villain Hitting” (打小人), una ceremonia popular en la que se golpea simbólicamente a figuras de papel para alejar la mala suerte, los enemigos y las energías negativas.
Este ritual atrae tanto a locales como a curiosos extranjeros, especialmente en fechas señaladas del calendario lunar.

Un lugar vivo, auténtico y sin artificios
A diferencia de otros puntos turísticos más pulidos, el Canal Road Flyover mantiene un carácter auténtico.
Muchos de los adivinos llevan décadas trabajando en el mismo lugar, transmitiendo tradiciones ancestrales en un entorno humilde y directo. No es un espectáculo preparado para turistas, sino una práctica viva integrada en la vida cotidiana de la ciudad.

Consejos para el viajero curioso sobre Canal Road Flyover
Si visitas Hong Kong y te interesa el mundo místico, este lugar merece una parada. Es recomendable ir con respeto, preguntar antes de tomar fotografías y no esperar lujos: la experiencia es sencilla, cercana y profundamente cultural. Más que buscar predicciones exactas, lo interesante es observar cómo conviven tradición y modernidad en un mismo espacio.





